Benditas “opesitoras”

Publicado en Diario de Noticias de Álava el miércoles 21 de noviembre de 2018

El sábado serán noticia pero llevan meses siendo realidad. Más de 3.000 personas apuran los últimos días para poner sus sueños a examen. Menos de doscientas los harán realidad, para el resto seguirá la pesadilla. En el Europa y en el Bakh se verán caras conocidas, aún sin conocerse, de verse en el BEK o en bibliotecas, academias y hasta en cafeterías. Son personas cuya misión será (y a veces por aquello de las interinidades y demás lo es ya) cuidar hoy de los nuestros y mañana de nosotros mismos, que aquí todos vamos para viejos. Personas en su mayoría mujeres que concilian como pueden su vida familiar con las extraescolares estas que precisan para poder trabajar para el común. Y todas ahí, estudiando como locas para aspirar a un puesto de trabajo estable y digno. Porque trabajo hay, pero claro, entre trabajar como dios manda, en lo público, o hacerlo a la demanda en los servicios privados o más o menos concertados, pero a menudo desconcertantes, va, para el trabajador y para el cliente, todo un abismo.

El sábado acabará un ciclo y llegará el momento de despertar. No es la lotería. No es sentarse con el décimo en la mano a esperar a ver si toca. Quien más quien menos lleva meses estudiando. Gastando dinero y tiempo en libros, fotocopias, en cursos y en cafés. Y todo eso sin desatender sus ocupaciones, porque ya hemos dicho que muchas son mujeres, y muchas mujeres maduras. Y en este mundo en que vivimos las unas estudian al tiempo que cuidan a sus hijos, las otras a sus nietos y las más afortunadas comparten las custodias o bastante tienen con cuidarse solas. Y lo curioso del caso es que las tenemos ahí estudiando normas y leyes, y yo me imagino viejecito y sentado en la silla de ruedas, en el salón de la residencia, con una voz a mi lado que me recita, uno tras otro, los derechos constitucionales y los artículos del estatuto.

 

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