DON WILLIAM BRENDAN REVILLA VILLAR

William Brendan !Hay tanto que decir cuando ya no es tiempo! Pero es justo y necesario. Ayer, cuando acababa mi fin de semana, Iván Alonso me preguntó por ti. Te busqué, como tantas veces te había buscado, y me encontré con lo que nunca nadie se quiere encontrar: tu foto en una esquela. Me vinieron a la cabeza la rabia y la tristeza. Contra el mundo y contra mí. Una tormenta de recuerdos sobre un mar de ausencias y de olvidos. Joder William, ¡lo que vivimos y lo que tendríamos que contarnos!

Alguno quizás se pregunte, ¿pero quién es este William que murió en Torrelavega el pasado 18?

Pues lo primero un gran amigo que fue, lo segundo alguien a quien aquí en Vitoria deberíamos al menos un recuerdo. Yo ya no tengo diario en el que dártelo, pero valgan estas líneas para ello.

Nos conocimos allá en los febriles ochenta. Tú eras locutor de radio. Emitías desde la cabina de Dendaraba, en ese bonito momento de la radio que fue Radio Vitoria FM. Compartías cabina con nuestro común amigo Iván Alonso, otro de los que habrá que homenajear algún día. Compartimos experiencias y trabajos. Compartimos desgracias y aventuras. Recuerdo contigo viajes alegres, como aquel fin de semana en Zaragoza, y viajes envueltos en lágrimas, como aquel entierro en Trokoniz. Tu presencia en la radio no se limitaba a tus programas. Entre ellos, cuando oíamos las cuñas publicitarias que trabajabas para Pedro y Cia, publicistas de General Álava nº 10, sonaban también tus jingles. Muchos en Vitoria recordarán aquel de “Ven a la moda de Kendal, Kids y Kroilan, Kadam y Keds”.

Te embarcaste luego con Frank, Flash Zero, y la música electrónica te envolvió. ¡Qué fácil resulta ahora aquello que entonces se hacía casi a mano, con samplers primitivos y equipos prehistóricos!, pero ahí quedan para la eternidad joyas como el Raya España 21.

Volaste por el mundo, y recuerdo nuestros encuentros en Madrid. No fueron tiempos fáciles para ti. Quizás no te dí todo lo que te tendría que haber dado, pero volábamos entonces en arcos paralelos.

Y luego el silencio. No sé desde entonces mucho de ti. Cuando me encontraba con Iván nos preguntábamos que sería de ti. Te buscaba en las redes pero no te encontraba, hasta que un día me dijo Iván que estabas bien, trabajando en Cantabria, y te localizamos en Linkedin. Y pensamos en organizar una quedada, y, sin volver a las andadas, o sí, compartirlas y recordar aquellos buenos momentos que vivimos.

Pero la vida no nos ha dado tiempo. No se pueda dejar para mañana lo que deberías haber hecho ayer.

Un abrazo grande compañero, que le envío desde aquí a Pol, al que también recuerdo, con la esperanza de que se te haga más cercano y extensivo a todos los tuyos, entre los que un día estuvimos muchos vitorianos. A ver si alguien con voz más pública que la mía se anima y te rinde un cálido homenaje aquí, en la que fue, durante mucho tiempo tu ciudad. Te lo mereces amigo.

1 comentario

  • Ángel Rubio López dice:

    Sin duda una llamada de atención. ¿Recuerdas ese amigo con el que hace años que no hablas, a pesar de que su teléfono, su correo electrónico o su dirección están en tu lista de contactos o en tu agenda? Pues llámalo hoy, porque puede que mañana no esté.

Leave a Comment

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.