Un tal Mohamed

Circula estos días por la red un viral en el que se muestra el justificante de una trasferencia a alguien de nombre Mohamed. El importe es de unos 2.400 euros y el concepto es la Renta de Garantía de Ingresos. Se pretende con ese documento demostrar el dineral que pagamos a los inmigrantes de origen magrebí. Pero como bien ha advertido más de uno, esa cantidad correspondería al pago inicial en el que se liquida el importe de la ayuda correspondiente a lo acumulado desde que se solicitó hasta que se concede. Habida cuenta de que el importe que realmente se cobra al mes es de unos 700 € (lo sé bien porque lo cobro), eso significaría que al tal Mohamed le han tenido casi tres meses y medio trayendo y llevando papeles mientras analizaban su caso. A mi me tuvieron cuatro. Es lo “normal”. Lo es en el caso de una ayuda a la que recurres cuando no tienes ningún ingreso. Es una ayuda de superviviencia a cuya solicitud  el sistema tarda tres y cuatro meses en responder. Y el solicitante, mientras tanto, viviendo del aire, porque si se le ocurre hacer algo para comer entonces es lo peor que se puede ser en esta sociedad del bienestar, variante andeYoCaliente, un defraudador pobre. Los defraudadores ricos tienen otra sala de espera, a los pobres solo les queda la sala de desespera.

El caso es que, una vez más, se lanzan bulos malintencionados. Mentiras flagrantes que se basan en una sola verdad que le da sentido a todo… Mohamed. Así vale lo mismo pixelar el nombre dejando solo “amed” para que se sepa que lo demás no importa, pero si el hecho de que es “un moro”, que saltarse todo tipo de respeto a la publicidad de datos y publicar el documento entero sin pixelar, que también circula. Y se hace a la vez que determinados dirigentes esconden sus fracasos y sus malas intenciones tras una cortina de humo ponzoñoso. El uno habla de fraude y el otro de 13 millones, y los anónimos dando datos, falsos, eso sí, mientras los intoxicadores callan los ciertos que los conocen bien por que los tienen. En definitiva, y una vez más se demuestra, que el tal Mohamed, no es en prinicipio un defraudador sino el perceptor de una ayuda, y que los que si son defraudadores, a la verdad, a la ética, y hasta a la moral cristiana son ciertos tocayos míos que se dedican a goberna instituciones.

 

2 comentarios

  • javier vegas dice:

    Por supuesto, por eso es bueno empezar por tratar de no hacerse trampas ni hacerselas al resto mintiendo o tergiversando. Sin necesidad de hacerlo hay suficiente para denunciar lo denunciable se apellide como se apellide y defender lo defendible tratando de mejorarlo.

  • Txoriburu dice:

    entre el populismo xenofobo y el buenismo ortodoxo hay posturas coherentes con la realidad y alergicas a las polemicas artificiales

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