Estupidez

Dice la RAE que estupidez es torpeza notable en comprender las cosas. Y precisamente eso es lo que les ocurre a los nuevos inquilinos, más bien ocupas (no confundir con okupas) de las instituciones que con tanto esfuerzo levantamos los vascos a costa del disgusto de muchos españoles propios y extraños.

Es torpeza por las formas descaradas y la rapidez con la que se han puesto al empeño, como si tuviesen claro que lo suyo es un comando que debe dinamitar el objetivo mientras el enemigo duerme, como en los cañones de Navarones vamos. Sólo que estos no se pintan la cara, bueno si, de rojo y gualda.

Es no comprender nada porque o son necios o son taimados, pero ignoran que los siglos no se entierran en meses, ni con radios y teles ni con nada. Pase lo de la profusión de banderas rojigualdas, lo de la asistencia a desfiles y apoyo a los restos que quedan de aquellos cuarteles que sirvieron para lo que sirvieron. Pase lo de reivindicar la memoria histórica de republicanos y a la vez ilegalizar y criminalizar la de antifranquistas. Pase lo de bajarse los pantalones en todo aquello que al gobierno central afecta, ya sean redes eléctricas o trasferencias incompletas. Pase incluso lo de querer restituir al español su status de lengua grande, libre y una, como si hubiese estado amenazado. Pero de ahí­ a ser además de estúpido idiota va un trecho.

Dice la RAE que idiota es un engreí­do sin fundamento para ello. La prominente Celaa se salva gracias al sexismo de la RAE, pero su tono engreido y el poco fundamento de sus estupideces bien invitan a especificar en este caso que el asunto puede también referirse a engreidas. De manera que hacernos asumir, como hasta hace 30 años vení­amos asumiendo que somos españoles y nada más que españoles con algunas curiosidades locales como el idioma, la cultura, las tradiciones, y sobre todo la conciencia colectiva de muchos de nosotros (ya siento decir verdades per puede decirse sin faltar a la verda que, de la mayorí­a de nosotros), que en todo caso deben ser asimiladas y entendidas como cuestiones a corregir dentro de nuestra españolidad, decir todo eso no es adoctrinamiento, ni tan siquiera es plantear la exclusión de la mayorí­a. No. adoctrinamiento es enseñar la historia del paí­s, y hacerlo con rencor es pretender que la propia lengua recupere el espacio que la historia le achicó. ¡Que malos eramos los vascos hasta que estos señores nos descubrieron que lo más importante de ser vasco es ser español!

Y puestos con colmos y a lo loco, lo que raya además la demencia y la irresponsabilidad es coger un medio público y cargárselo. Pero de esto hablaré mañana.

1 comentario

  • María dice:

    Todaví­a, de forma romántica suelo explicar a los castellanos de Madrid, (porque parece que solo son españoles) que las lenguas de la periferia también son españolas, porque pertenecen a la pení­nsula ibérica. Pero tampoco quieren ser ibéricos, (rico,rico) sino herederos del derecho romano, y afincados en el centro del imperio.Aseguro que hablamos castellano, una lengua más en el rico mosaico de la piel de ternerillo, junto al catalán, el gallego, el euskera, el valenciano……Y se revuelven diciendo que la piel es de toro, y la lengua es española, como el francés es francés (????)
    y el carajillo…Bien quemado por favor.

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