Gospel

Ayer empezó el festival de jazz de gasteiz. Bueno, dicho en plan taurino, podriamos decir que ayer empezó el abono, el aperitivo se sirvió durante el fin de semana. Nuestro festival ya tiene la edad de cristo. Los años pasan y esperemos que no sea ni en balde ni para mal.  Y de esta edición ya hablaremos dí­a a dí­a. No soy muy amigo de las previsiones ni de los augurios.

Es un lujo reencontrarse con los amigos de siempre. Con esos de los que vienen desde lejos y se hospedan entre nosotros. Con esos en cuyos calendarios, estas jornadas vitorianas tienen cada vez más proporción de color humano que musical. Quiero decir que son gente que, aunque el cartel no prometa excesos, sorpresas ni jornadas gloriosas, vienen porque están a gusto entre nosotros, y  nosotros con ellos un poco como si les hubiésemos adoptado.

Pero bueno, a lo que í­bamos. Por fin la jornada de ayer entraba en el abono. El aforo de Mendizorroza ratificó lo acertado de la decisión. El programa propuesto, una velada gospel. El resultado, desigual. Personalmente diré que hubo momentos que me resultaron aburridos, más de los que hubiese deseado, otros innteresantes, alguno divertido y me temo que, genial, lo que se dice genial, ninguno.

John Scofield y su banda me dieron la immpresión de moverse más a gusto por los terrenos del funkie y del soul y hasta de la fusión que por aquello del gospel. Si bien algunos solos fueron estimables, muchas veces, la torpeza, imprecisión o parsimonia con los pedales los hací­a solus interruptus. La base rí­tmica sólida y estable, pero no genial, y la voz cantante con las manos sonantes quizás fue de lo que más me gustó del cuarteto. Curioso y a la par simpático también su aspecto de minero galés o pendenciero irlandés.

Respecto a los blind boys de alabama, tení­an en efecto mucho de blind, poco de boys y mucho de alabama. Lo de blinds lo solucionaron con una simpática conga con la que iban y vení­an, con unas voces potentes, y con el peculiar sentido del espacio y del movimiento que la gente blind posee y atesora. Lo de boys con grandes dosis de buen humor, energia y un bien estudiado show, pugna fingida incluso entre el esforzado jovencito y los dí­scolos abuelitos. Eran en ese aspecto, incluso un espectáculo tierno. Lop de alabama no tiene solución. Es en ellos inevitable.en resumen, buena combinación de voces, con estilos, registros ymatices bien diferentes, casi como si un catálogo de voces in black se tratase. La guitarra eficaz, por momentos me gustó más incluso que el anterior. El teclado eficaz, más como teclado que como guí­a lazarillo (casi despeña al baterí­a cuando este quiso lanzar sus baquetas al público). Y el bajista parecí­a más del público que del grupo, pero en fin, así­i tendrá que ser. El repertorio variado, si bien a menudo las voces, que era lo que tení­a que lucir se perdí­an o no emergí­an con la potencia y limpieza de sonido necesaria. De tgodas formas me temo que ayer estábamos un poco de pruebas, porque en algunos momenntos de la primera partge, los zumbidos y ruidos de fondo resultaban incluso molestos. Hoy es martes y, sobre el papel al menos, la más jazzista de las jornadas previstas… Mañana, como con el tiempo, podremos decir si hemos acertado o no.

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