Nuestra piedra rosetta (o rosita)

Publicado en Diario de noticias de ílava el 20 de abril de 2008 

Hoy he pasado por la Virgen Blanca. Por decirlo de forma breve… la pura estampa del caos. Cierto es que habida cuenta de los recursos humanos que la poblaban, más de uno echará de menos esta vorágine, y cuando la plaza esté acabada y desierta, sentados en la banqueta conque están intentando casar o coser al monumento con la plaza, añorarán esa vorágine de obreros máquinas y baldosas. y lo harán seguro porque, por muchas brigadas BAI que tengan que actuar nunca será comparable al aspecto que he visto hoy.

Pero si que hay algo que me ha dolido, y de lo que nada he leido ni oido. Todos centrados en el monumento y nos hemos dejado quitar lo que para muchos de nosotros, cuando éramos niños, nos despertaba la imaginación más que el monumento. Porque a un niño le llama poco la atención lo grande, porque todo es grande. Pero le atrae mucho más lo profundo, porque puede mirar hacia su mundo, el que esta más cerca de sus pies. Y si encima lo profundo está oculto, está tapado, entonces ya es destino inevitable de los sueños y de la imaginación.

Yo recuerdo que imaginaba, tras la losa aquella de marmol rosa un tubo que se hundí­a en la tierra, por el quecasi casi se podí­a girtar y oir el eco. Una placa en la que amprendí­amos a leer. Unas letras que provocaban preguntas que nuestros abuelos contestaban. Una losa que tapaba el pozo aquel que luego nos enseñaban en fotos antiguas. el pozo más profundo del mundo imaginábamos nosotros. El primero, que no el último, de los grandes proyectos fracasados de vitoria, de los que sin embargo sabí­amos sacar pecho.

Veo que ya no está. Se acabó el pozo artesiano, su recuerdo en piedra, nuestra piedra rosita. Sólo quedan las fotos. Y sin embargo ahí­ está, como el gnomon un reloj de sol impasible e imposible de quitar… el monumento. Mira tú, igual resulta que a cuenta de esto le buscamos una utilidad. Para animar la plaza podí­an animar a los grafiteros a convertir el pavimento en un inmenso reloj de horas y estaciones, eso sí­, bajo la supervisión y mandato de los jubiletas que en Vitoria – Gasteiz son.

4 comentarios

  • javier vegas dice:

    tengo mi opinión sobre las cosas, nada más. Unas veces veo cosas que me gustan y las digo, otras veo cosas que no me gustan y las digo también. Otras simplemente hablo de mis recuerdos, y asumo que las cosas cambian, unas veces a mejor y otras no tanto. En cualquier caso, y como observarás por los comentarios, yo dirí­a que me encuentro satisfecho. No creo haber faltado a nadie, se ahora que la piedra está siendo restaurada y sé que una placa metálica recuerda su presencia. Como bien dices… excelencia acústica, y gracias por la información, y no seas tan así­ que criticar, con afán de saber, conocer y en su caso mejorar, es algo que debe gustarnos a todos, tanto como agradecer la ifnormación que es lo que estoy haciendo.

  • Fernando Cuesta dice:

    Si, si que lo sabras si te fijas bien en el suelo de la plaza, no es rosetta pero ahí­ está la nueva placa.Quizás no sea el sitio exacto pero un metro más al norte o un metro más al sur pero ahí­ la tienes…¡Cómo os gusta criticar! Aunque se os ocurran las razones más subrealistas.
    leyendo el artí­culo sobre la ecelencia acústica se me vienen dos frases a la cabeza: “No hay peor sordo que el que no quiere oir” y “No hay peor ciego que el que no quiere ver”

    Un saludo

    Fernando

  • sol dice:

    La piedra en el Museo quedara preciosa, pero nosotros seguiremos sin saber donde esta el pozo en la Virgen Blanca, que creo que para eso servia la piedra rosa.

  • Lourdes dice:

    He leí­do en el periodico de hoy tu preocupación por saber qué ha sido de la piedra rosita con la inscripción del pozo artesiano. Te puedo decir que actualmente estamos realizando la retauración de dicha piedra por encargo de la diputación, y en breve se expondrá en el museo de ciencias.
    un cordial saludo,

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