Salinillas y la arquitectura

Aspecto del paíƒÂ±o restaurado de la muralla de SalinillasEl pasado dí­a uno de este mes, recogí­a la prensa las protestas e intenciones que sobre Salinillas de Buradón tení­a y sospecho que tiene el grupo municipal del PNV de Labastida. Más concretamente su édil y tal como aparece en la prensa, portavoz, Iosu Landa. Hablaba en concreto de la áctuación en uno de los paños de muralla que se ha realizado bajo la dirección de Arabarri.

Protesta el señor Landa porque a su juicio “la obra que se ha hecho rompe totalmente con lo que es Salinillas”; porque es «muy moderna» para el pueblo; porque «han quedado como un parche mal puesto»; y añade algunas consideraciones más sobre el choque y el impacto que esta obra supone para la historia y riqueza arquitectónica del pueblo. Un pueblo que no está acostumbrado “a este tipo de construcciones. Es todo cemento”.

El caso es que preocupado por tamaño desatino cogí­ mi cohce y me acerqué a Salinillas, y lo que vi me hizo plantearme varias cosas.

Salinillas es uno de esos rincones casi escondidos que merece la pena visitar. Es realmente sorpredente. El pueblo, sus murallas, su iglesia de torre esbelta, sus calles recoletas, y para remate ese palacio descomunal, desproporcionado y destartalado que envuelve un viejo torreón más arruinado aún y desde cuyo entorno pueden disfrutarse unas impresionantes vistas. Si además tenemos tiempo y volvemos dando un paseo por una retorcida carretera que conduce a Ocio, la contemplación de montes, castillos y paisajes es un auténtico disfrute para los sentidos.

Pero como muchos de esos pueblos perdidos, con una larga historia a sus espaldas, junto a sus nobles piedras, entre ellas, sobre ellas y en cada una de ellas se acumula, precisamente historia. Y eso supone construccinoes más y menos antigí¼as, mas y menos congruentes con su contexto. Vamos, que conviven lo que los estudiosos llamarí­an maravillas con auténticos adefesios de ladrillo sin rasear, de uralita o tejabana, de bloques de construcción. Claro, que posiblemente los que han levantado esos edificios pensarán que conviven edificios cálidos, prácticos y sin humedades con casas viejas y muros inútiles que les sirvieron a sus ancestros para coger piedras con que levantar sus casas, tapias y demás necesidades. Quiero decir con ello que, darse una vuelta por Salinillas es tropezar con elementos que atentan contra el conjunto visual del pueblo, y posiblemente de lo que menos molesta es lo que comenta el señor Landa. Molestan más los pabellones, los postes de luz, los cables aéreos, los edificios sin revocar, etc. etc.

el interior del paíƒÂ±o restaurado con edificios adosados junto a íƒÂ©lLas restauraciones por otra parte, sirvieron durante años para reinventar un espacio que era más real en nuestro imaginario cultural que en las piedras que se remozaban. Casos los hay a cientos, y los hay más antiguos, más recientes, más cercanos y más lejanos. Fromista, Armentia, Doña Otxanda, Mendoza, etc. etc. Al final parece más un esfuerzo por hacer un decorado para Bronston, donde rodar el Cid o Ivanhoe que consolidar y recuperar volúmenes, espacios y perspectivas.

También es cierto que se puede llamar incultos a los del pueblo y dejarles soñar con sus castillos. Pero quizás fuese mejor, por parte de unos y otros explicar, enseñar, hacer cómplices de la historia y del patrimonio, sin pensar que la historia se detuvo en un instante, ni siquiera hoy, y que todo seguirá cambiando porque una cosa es un pueblo y otra es un museo.

En fin, señor Landa. Que puestos a preocuparse por impactos visuales y por pueblos que pierden su esencia en Salinillas, mejor harí­a usted en volver sus ojos a Labastida, que le cae más cerca, y plantearse en esos mismos términos que usa para Buradón el campo de golf con sus viviendas que con tanto empeño defiende.

 

Un edificio en construcciíƒÂ³n en pleno centro del conjunto medieval de Salinillas Vista de Salinillas y sus infraestructuras elíƒÂ©ctricas Puerta de acceso al recinto amurallado de Salinillas Vista de la Plaza de Salinillas con el Palacio y la Iglesia

1 comentario

  • Un caminante dice:

    Yosu, ahi te han dado en la diana. En polí­tica hay que ser más cauto y no defender y anteponer tus intereses personales, descaradamente, ante los intereses del pueblo, sobre todo si ese pueblo es el que te acoge, como es tu caso. Te escandalizas en Salinillas y horadas en el patrimonio de Labastida en pro de tus futuros y pingí¼es beneficios sin anteponer los de la ciudadaní­a. En tu campaña electoral, comentabas a los del pueblo que te apoyasen pues los mismos del PNV y los de EA eran unos impresentables, que tu eras el lider y el cambio, manifestando que te gustarí­a ser CONCEJAL DE URBANISMO. Eso no lo hizo ni Julián Muñoz, querido Iosu. Urbanismo viene también de urbanidad, de Urbe, de convivencia, de igualdad, de concordia y sobre todo de respeto a la gente que no opina como tu. Te deseo mejores tiempos en polí­tica pero para ello tendrás que diferenciar entre lo que es el Patrimonio ciudadano y el personal. Corren tiempos para recuperar la ética debida y las reglas ansiadas de urbanidad y de respeto total a la ciudadaní­a. Tu sabes cuanto valen unas piedras y unos terrenos y además cuanto en la polí­tica debiera valer la también la estetica y la forma sólo será una gí¼arida de golfos., con elevado e instantáneo patrimonio. No es igual tener un pueblo vivo, que unos vivos en el pueblo.
    ” datisdecuestion”.
    Sin acritud.
    uno que pasaba por ahí­

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