La bioética y el cultivo del espárrago

En esto de la ética, sea bio, desnatada, azucarada o simplemente enriquecida, hay siempre un punto de parcialidad. Si la aplicamos a las relaciones “interespeciales”, o sea, a las nuestras con el resto de especies que habitan el planeta, la parcialidad es aún más evidente. Es además una cuestión de fronteras.

Aunque sea polí­ticamente incorrecto, para mi la frontera es la que hay entre el ser humano y el resto. Quiero decir que el buen trato y todas esas cosas, o es objetivamente algo tan irracional como muchas otras cosas, o en su caso forma parte más de los comportamientos ligados al instinto de supervivencia que de absolutos categóricos ligados a la necesidad ética. Puede que diga esto por ser precisamente humano. Pero también lo es que los únicos que discutimos sobre ética somos curiosamente los humanos.

Volviendo al concepto de frontera, muchos de quienes verán en mis palabras un alarde de insensibilidad y hasta casi de falta de humanidad, también ponen sus fronteras. Decimos “pobre corderito” cuando lo vemos camino del matadero. Pero olvidamos a la vez a las pobres hierbitas y tiernas florecillas que el inocente animal ha ido asesinando y devorando mientras pastaba. Cuando vemos un par de huevos cocidos pensamos en la pobre gallina torturada de por vida en una estrecha jaula mientras asistimos impasibles a un auténtico producto de la maldad y el ensañamiento humanos. Un plato de espárragos. Sí­, ese ser vivo que busca la luz con desespero, y al que su cuidador echa paciente y puntalmente tierra encima para que siga creciendo en su anhelo y poder cortarlo de raiz cuando lo considera suficientemente crecido.

No se si tiene sentido cuestionar mis fronteras en base a establecer semejanzas y similitudes con otros seres vivos para acabar levantando otras sustentadas en decibelios y fluidos. El espárrago ni grita ni sangra, pero eso no le hace menos humano que lo que lo es un cordero. Menos aún en un mundo en el que lo normal, lo natural es comerse unos a otros. Un mundo en el que la ilusión de la armoní­a bucólica es tan solo un invento humano. Un mundo en el que habita una especie capaz de lo mejor, y a la vez tan cruel con el mundo como consigo misma. Dos extremos entre los que transita el ancho camino de la normalidad, lease, ser conscientes de lo que somos, de dónde estamos, de lo que hacemos y de por qué lo hacemos, y descubriremos que no todo lo malo es malo, sino a veces simplemente necesario, y de que no todo lo bueno es precisamente bueno, si de bueno y malo en terminos naturales hablamos.

4 comentarios

  • Anónimo dice:

    GRacis por el comentario

  • danitsa dice:

    q tal ps soy dani y esta muy bien

  • César dice:

    Para quienes estén interesados en la bioética dejo un enlace a artí­culos traducidos al español de la revista BMC Medical Ethics.

  • Copyright services dice:

    Estimado Señor o Señora,

    Nos dirigimos a usted con respecto a su publicación en el blog Arabaonline. Nuestra compañí­a, Avant Assessment, es una pequeña empresa asociada con la Universidad de Oregon, (Eugene, OR, Estados Unidos). Desarrollamos e implementamos exámenes de idiomas a
    varios niveles. Actualmente estamos en el proceso de crear un examen para estudiantes del
    castellano a nivel muy alto, por lo tanto es esencial que utilicemos textos auténticos y complicados para evaluar el conocimiento de lenguaje, gramática y cultura. Nos gustarí­a
    utilizar su artí­culo “La bioetica y el cultivo del esperrago”. ¿Serí­a posible obtener
    permiso para incluir su texto en nuestro examen? Si usted tiene un proceso de autorización, ¿podrí­a por favor dejarnos saber cuál es?
    Muchas gracias por su atención y quedamos a la espera de su respuesta.

    P.S. If you could answer in English, please do so, as this would facilitate communication within our copyright team. Thank you!!!


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