En un rincón semioculto

Publicado en Diario de Noticias de ílava el 2 de Septiembre de 2007 

Forma parte de mis recuerdos de infancia y juventud, las sobremesas aquellas de las excavaciones arqueológicas en las que de la mano de Zoilo Calleja repartí­amos ejemplares del cancionero alavés aquel que editaba la caja y propios y extraños nos lanzábamos a cantar una tras otra las melodí­as de Donnay, Aranburu, Iradier y otros.

Uno de los momentos cumbre era cuando arrancábamos con aquello de “En un rincón semioculto de la cámpiña alavesa hay un humilde molino de bella rusticidad, dos molineros ancianos y una nieta a quien adoran tránquilas pasan las horas escuchando al molino cantar…”. Era el molino de Legardagutxi.

Desde que vivo en La Puebla, uso con frecuencia el tren y veo a diario las ruinas del molino aquel en un rincón que cada vez es menos semioculto, acosado por el tren y la nueva N-1, sintiendo cada vez más cercano el desarrollo de Jundiz. El otro dí­a, aprovechando el tiempo que estas fechas nos ofrece, cogí­ mi coche, pasé frente a la depuradora de Crispijana, cruce bajo la autoví­a y me acerqué a las ruinas en pleno safari fotográfico.

Me ortigué, me raspé con las zarzas y conseguí­ algunas fotos de las ruinas que espero en breve colgar en la red. Todaví­a se aprecia el arco por el que salí­a el agua una vez aprovechada su energí­a, la situación de la puerta de acceso, las paredes este y oeste y parte de la estructura interior del molino. Eso sí­, todo rodeado de zarzas y maleza y ortigas y hiedras que hacen prácticamente invisible lo que queda de este y de muchos otros molinos que en su dí­a fueron centro de actividad y vida.

Cuando volví­a para casa, sentí­ cierta pena por el asunto. Y es que muchas veces nos preocupamos por las cosas espectaculares, por las que dan rendimiento e imagen y nos olvidamos de estas pequeñas cosas que lejos de ser insignificantes encierran muchos significados y muy cercanos además.

Cuando se nos llena la boca hablando de la recuperación del Zadorra, de sus riberas y de su propia historia como eje vital de la llanada, no deberí­amos olvidar espacios como este, en el que aún estamos a tiempo de salvar lo que queda y como se dice ahora… ponerlo en valor, tan cerca de Vitoria como está y tan olvidado. Eso sí­, algún dí­a alguien tendrá la ocurrencia de salvarlo y para entonces ya no habrá más que un montón de piedra bajo los matojos.

4 comentarios

  • Izaskun dice:

    Buscando la canción del molino de Legardagutxi, he llegado a tu pagina. ¿Sabes donde puedo conseguir la letra y alguna grabación? Verás, mi familia procede de un molino navarro y mi padre siempre cantaba esta canción. Ahora voy a hacerle un montaje de fotos a mi madre y me gustarí­a que de fondo sonara esta canción.
    Muchas gracias

  • María dice:

    vaya, creo que voy a cantar la canción en todos los foros….

  • Alfonso dice:

    Tienes toda la razón, serí­a muy bueno para la memoria de esta tierra conservar esos pocos lugares que aún quedan a un paso de que el progreso los termine de convertir en polvo.
    Recuerdo esa bonita canción de boca de mi ama y siempre la tengo en mente, de ahí­ que haya entrado en esta página. Un saludo.

  • GARIBAI dice:

    No sabes bien como agradezco este articulo. Ayer en concreto y con una vaga referencia de hace muchos años, localicé las ruinas del molino y no tengo ninguna duda que esLegardagutxi, tal como tú lo describes en tus comentarios, gracias por la confirmacion.
    Garibai

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