Y siempre paga el mismo…

Llevo dí­as siguiendo el asunto de las Opas y reOpas sobre los grandes buitres del sector energético. Un proceso en si mismo muy poco edificante pero a la vez muy clarificador si lo observamos desde determinados puntos de vista.

El asunto empieza mal porque hablamos de un sector vital, y que debiera ser social, pero que resulta que en aras del progreso y la competitividad, y hasta incluso con la coartada del beneficio del consumidor, resulta que se encuentra en manos privadas. Primer error. O primer sí­ntoma de que determinados postulados tradicionalmente izquierdosos no están tan desfasados como nos quieren hacer pensar.

Esta privatización de este tipo de recursos, incluye a esots sectores dentro de la dinámica de maximizar beneficios, y eso, se traduce en desinversiones en infraestructuras, depuración de plantillas, subcontratación de más y más elementos de la cadena productiva, y, sobre todo, en mucha publicidad.

En segundo lugar, vemos como, fracasada o no atendida suficientemente una concepción social y cultural de una europa diversa, ni siquiera la concepción económica de europa es capaz de sustraerse a los rancios nacionalismos estatales.

En tercer lugar, el que una acción duplique su valor, sin que el mercado duplique su volumene, ni el margen de beneficio lo haga, ni nada “real” lo justifique, pone en solfa el dicho aquel de que las economí­as del este eran economí­as de ficción. toma ya, ¡y las del oeste también! Solo es cuestión de ver quien se las inventa y para qué, o para quién.

En cuarto lugar, este último episodio, en el que los grandes lobos inmobiliarios, los que se han enriquecido a costa de nuestras hipotecas y por encima de nuestros suelos, se interesen de forma tan activa en este mercado es algo más que un indicador. Dicen algunos analistas que eso apunta a una toma de posiciones ante el agotamiento del sector inmobiliario.

Digo yo que lo que está agotado no es el sector inmobiliario, sino los que pagamos al sector inmobiliario, o sea casi todos.

Y como ya no estamos para hipotecas, y tampoco nos queda dinero para copas, cenas y espectáculos, y tampoco podemos coger el coche porque el gasóleo está caro, no nos quedará mas remedio que quedarnos en casita navegando por internet, viendo la tele, o leyendo un libro a la luz de nuestra lámpara de pié. Y en todas esas cosas seguiremos consumiendo… energí­a.

Lo que está visto es que alguien está empeñado en exprimirnos, y los demás apoyamos con ilusión que nos expriman. Eso sí­, somos todos postmodernos y muy listos.  

 

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