Cuando la egolatrí­a sustituye a la ideologí­a

Volveré algún dí­a a tratar este tema con mayor profundidad, porque lo cierto es que el asunto se lo merece.

Hoy quiero simplemente reflexionar en voz alta sobre el extraño proceso que convierte a los dirigentes en autistas, y que, a mi juicio, tiene mucho que ver con la gestión de la información. Porque a menudo, el problema no son los dirigentes, sino quienes les rodean. Y aquí­ viene que ni pintado el dicho aquel de “ser más papista que el papa”.

Y esque llegado un cierto momento, una determinada posición que, en organizaciones democráticas es siempre una delegación, aunque el delegado lo tome como una propiedad, el fenómeno tiene una tendencia inevitable a reproducirse.

Aislados del planeta, convencidos de su mesianismo, adulados y privados de la obligación de conocer lo malo, los dirigentes se configuran como figuras imprescindibles y esencialmente omnipresentes. Y cuando en cualquier acto, evento, reportaje o lo que sea no están, el mundo se desvanece para ellos, y el resultado es, aunque pareezca impropio de su cargo, de lo más parecido a una rabieta infantil.

Para quienes conocen de este tipo de comportamientos el mundo se derrumba, y el sentimiento de frustración y desesperanza es inevitable. ¡Tantos problemas en el mundo, y los que tienen que solucionarlos discutiendo por un instante de gloria!

1 comentario

  • Pinttu dice:

    Se que esta no es la página de ANA, pero te escribo para felicitarte por tu articulo sobre ella. Me ha gustado la forma y el fondo. Tu humana sensibilidad. Tu rebeldí­a en el fondo. Tu humano comnportar-también por la donación del dinero de la corbata de Manet. ¡ Eres un campeón!
    Aurrera . Ala mediocridad, ¡ NI PUTO CASO!
    Gora alkartasuna
    Pintrtu

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