El cauce y las orillas

Cada vez que Ibarretxe en campaña usaba el sí­mil del cauce y las dos orillas, habí­a quien se negaba a meterse en el rí­o e incluso tachaba de irreal la parábola. Tras los resultados del 17 de abril, fue unánime para los de siempre que la figura no tení­a sentido.

Pero mira por dónde va y comienza la legislatura y uno no puede menos que recordar a Heráclito y a su parábola del rí­o. El agua fluye, los bañistas cambian, pero el cauce permanece, y con él las orillas.
Seguir leyendo

¿Monarquí­a constitucional?

Todos preocupados porque la Constitución discrimina a las princesas, y eso hay que cambiarlo, claro, porque en pleno siglo XXI no puede haber discriminación por razón de sexo.

Pero es que esa pugna entre prí­ncipes y princesas esconde en realidad una flagrante discriminación por razón de nacimiento, y eso sí­ que no es concebible en el siglo XXI.

Seguir leyendo

La ‘plataformacracia’

Un nuevo elemento está emergiendo con una fuerza inusitada por las grietas del sistema. La plataformacracia , una estrategia que reune una serie de caracterí­sticas que hacen que su desarrollo sea inevitablemente exponencial.

Para unos supone un atajo, una forma harto eficaz de subvertir el entramado institucional de la democracia representativa. Para otros, es una manera perversa de interpretar a su modo lo que significa la democracia participativa. Los más taimados la usan como una forma limpia y muy barata de desgastar al adversario.

Seguir leyendo

El dí­a sin mi tren

Martes 4 de abril. Diez menos cuarto de la noche. Tras una breve carrera por la calle Dato, llego a la estación. Mi objetivo, volver a casa. Una taquilla ocupada, la otra vací­a. Llega el tren. Subo las escaleras que dan acceso al andén. Hora de salida, 21.50. El caso es que… llegando a la última escalera veo cómo el tren arranca. Miro mi reloj. Las 21.46, digo huyyy, qué raro. Pregunto a un revisor que andaba por ahí­ y me dice… ¿pero no te ha dicho nadie nada?; ¿de qué?, digo yo; de la huelga; huelga, ¿qué huelga? La huelga fantasma, me digo yo.

Seguir leyendo