Que soterren las carreras

Publicado en Diario de Noticias de Álava el domingo 18 de junio de 2017

He crecido oyendo una y otra vez que Vitoria tiene una herida, un muro de Berlín, la Gran Zanja de Asterix y Obelix, la Gran Muralla China, vamos, que tiene un lado y otro. Y todo por culpa de las vías, por eso hay que soterrarlas cueste lo que cueste. Esos trozos de hierro hay que borrarlos porque dividen y separan a los vitorianos, nos dicen. La cosa es que yo, que nací a un lado del ferrocarril, vivo ahora al otro y a diario paso las vías por arriba o por abajo sin problema alguno. Hasta el tranvía ese que no queremos por aquí va a ser capaz de superar el abismo y hacernos cambiar la canción aquella de San Cristóbal tiene tren pero no tiene tranvía. Cuando paso sobre ellas veo los trenes y recuerdo con nostalgia aquellos en los que un día me fui y en los que otro volví. Miro la estación y me vienen a la memoria esperas, despedidas y encuentros.

Pero volviendo al tema del soterramiento y sus motivos resulta que de un tiempo a esta parte, y con una frecuencia creciente, si que hay un fenómeno que parte la ciudad y la divide: las carreras. Lo mismo da que lleven un nombre maratoniano, que sean empeños puramente deportivos o muestras de solidaridad con patrocinio. El hecho cierto es que, con la inestimable ayuda de los nunca bien pagados técnicos municipales de vialidad, cada vez que hay una carrera resulta tarea casi imposible ir del centro a San Cristóbal y viceversa. Hace un par de domingos, sin ir más lejos, para ir de la calle Rioja a Nieves Cano tuve que irme quemando gasoil hasta Armentia y vuelta. 8 km para salvar una distancia de 500 metros. Todo muy green, muy ecológico. Me dio tiempo el paseo y sus semáforos, porque aún siendo todo excepcional los semáforos siguen sus ciclos como si nada pasase, para forjar una idea en mi cabeza y suturar la herida esta que en efecto tiene Vitoria.: Que soterren las carreras.

 

One Comment

  • Alfredo Garmendia Pangua dice:

    No sabes cómo te entiendo. Esta moda absurda de impedir a toda costa la libre circulación de los vitorianos una semana sí y otra también por esa manía de las carreras es algo que no entiendo ni entenderé. Al fin y al cabo, si tanta prisa tienen que deben ir corriendo continuamente, que utilicen los transportes públicos ¿no?

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