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	<title>arabaonline &#187; ensayo</title>
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	<description>Mi visión de Araba, y del mundo...</description>
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		<title>Cuando la tradición es innovación</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 12:19:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
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		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo comprendo la importancia de la innovación, tanto como entiendo que la clave está en su correcta aplicación. Cuando innovación se convierte en una palabra y deja atrás el concepto que representa, el resultado es a menudo menos innovador de lo que se predica. Como fuegos de San Lorenzo resulta demasiado frecuente que detrás del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo comprendo la importancia de la innovación, tanto como entiendo que la clave está en su correcta aplicación. Cuando innovación se convierte en una palabra y deja atrás el concepto que representa, el resultado es a menudo menos innovador de lo que se predica. Como fuegos de San Lorenzo resulta demasiado frecuente que detrás del artificio no hay nada nuevo salvo la técnica del artificio.</p>
<p>De la misma forma que a la Web se aplica la vieja frase de que &#8220;lo único estable es el cambio&#8221;, y tiene su parte de verdad esencial, hay quien entiende que lo que ha de cambiarse de forma contínua son los términos que designan las realidades y no éstas en sí mismas. Así ocurre que, mientras cambian las palabras y se convierten en efímeros iconos, las realidades permanecen, y, como bien predica la teoría del cambio, permanecer en un entorno cambiante es quedarse atrasado. Los axiomas absolutos sobre la innovación son a veces palabras huecas, ídolos de barro que habitan en el mundo de lo etéreo sin mayor aplicación ni trascendencia terrenal.</p>
<p>Son, podríamos decir, como los charlatanes del pasado siglo. Artistas de las palabras que ofrecen soluciones mágicas y milagrosas que terminan por hacernos perder el poco pelo que teníamos. Y quede claro que no niego la necesidad de la innovación. Es más, lo que reclamo es su papel trasformador, la capacidad de reconocer la situación, analizar sus causas, prospectar en sus perspectivas y tener el valor suficiente para, derribando lo que estorba, construir nuevas realidades. El cambio que deja lo sustancial de lo que se quiere cambiar no es cambio, es disfraz.</p>
<p>Y el caso es que con la misma tenacidad con que debe eliminarse lo que estorba debe aprendeerse de lo que existe. La tecnología aplicada sin criterio es tan peligrosa cuando pasamos de Einstein a la bomba atómica como cuando primamos las herramientas sobre los procesos y los envoltorios y clasificadores sobre los contenidos a clasificar.</p>
<p>Pongamos un ejemplo.</p>
<p>Cuando uno busca información en google sobre un pueblo que quiere visitar pone el nombre de la localidad y ¿qué es lo que le aparece? Un enorme listado de auténticas obras de ingeniería que ofrecen información &#8220;teóricamente&#8221; eficaz. Puede llamarse (y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y no alusión directa) tupueblo.com todoslospueblos.com todoloquequeriassaberdelpuebloquebuscas.com, etc. etc. Y el caso es que efectivamente hay datos banales, estadísticos, geográficos y poco más de cada uno de ellos. Si acaso listados de negocios o hasta en casos la composicion de la administración municipal. Las empresas detrás de los portales habrán gastado tiempo y esfuerzo en explicar en foros diversos las bondades de su sistema de indexación, del caracter universal de su plataforma, de su modelo de negocio para captar anunciantes, de su perspectiva de crecimiento, de las sinergias con portales adyacentes o temáticos, etc. etc. etc. Del concepto nube lo más que aportan es humo, vapor, gas, todo menos aquello que caracteriza a lo tangible, a la solidez de los contenidos y a la liquidez de su explotación.</p>
<p>El caso es que al final, perdida entre el marasmo de grandes artefactos solemos encontrar una página &#8220;cutre&#8221;, que ailmentan con toda su buena voluntad voluntarios a los que mueve sobre todo el cariño a su localidad. Gente a la que los grandes conceptos les quedan lejos, que las más de las veces no tienen más medios que su energía vital y usan plataformas gratuitas y soluciones ajenas a las corrientes del marketing visual, de las tipografías de moda, de las últimas tendencias en composición y diseño. Su arquitectura de la información es simple, y a menudo ni sus fotografías colgarán nunca en una galería de postín ni sus textos ganarán el cervantes. Pero sin embargo nos dan la información que realmente tienen valor, la que buscamos, la que nos aporta el conocimiento llano, real y cercano que buscamos.</p>
<p>Ellos viven al margen de ese mundo de consultores, expertos y otros gremios de la misma forma que estos viven al margen de ellos. La pregunta es entonces&#8230; ¿Cuál de los dos vive más lejos de la realidad? La respuesta más factible es que posiblemente los dos. Unos desprecian una innovación necesaria, útil y provechosa para sus intereses y los otros una tradición de amor a lo propio capaz de proveer de contenidos a sus modernos sistemas y herramientas.</p>
<p>Innovar ignorando lo que existe tal como es y siendo incapaz de aprovechar su potencial y apreciar su valor no es más que crear un mundo ficticio de palabras. Despreciar las nuevas herramientas es condenar el propio trabajo al limbo de lo íntimo y despreciar en definitiva el valor del esfuerzo y el cariño que atesora. Pero desgraciadamente para unos, para otros y en el fondo para todos nosotros, a menudo lo único estable es la estulticia.</p>
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		<title>La paradoja del riesgo</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 11:21:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario]]></category>
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		<description><![CDATA[La aceleración que vivimos, y la falta de tiempos momentos para parar y reflexionar nos lleva a menudo a numerosas paradojas en la que nuestros comportamientos, y los miedos o expectativas en que se sustentan son a menudo contradictorios.
El riesgo es una palabra omnipresente en nuestras vidas, especialmente desde que apareció su prima empeñada en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La aceleración que vivimos, y la falta de tiempos momentos para parar y reflexionar nos lleva a menudo a numerosas paradojas en la que nuestros comportamientos, y los miedos o expectativas en que se sustentan son a menudo contradictorios.</p>
<p>El riesgo es una palabra omnipresente en nuestras vidas, especialmente desde que apareció su prima empeñada en complicárnoslas, y sin embargo vivimos empeñados en ignorarlo o cuando menos en no asumirlo. Eso si, siempre estimamos que las consecuencias, si las hay, las deben de asumir otros aún cuando haya sido nuestra presión la que les haya hecho asumir riesgos que conocían y cuyos daños pretendían evitar. Como entiendo que puede resultar un poco complicado esto que digo voy a poner tres simples ejemplos:</p>
<p>Riesgo terapéutico.</p>
<p>Cuando vamos al médico queremos una solución ya. Cuando el médico o especialista pide más pruebas, o requiere especialistas adicionales , o invita a esperar antes de intervenir le acusamos de diletante, de timorato o de mingafría, y exigimos nuestra solución ya. Poco importa que el encargado de dárnosla valore los riesgos y entienda que el porcentaje de fracaso puede ser lo sufcientemente relevante como para asegurarse, disipar dudas y reducir riesgos. Pero si al final, impelido por nuestra obcecación cede, nos interviene, y algo sale mal, entonces nos echamos sobre él y sobre toda la institución sanitaria y les hacemos responsables del fatal resultado del riesgo que no quisimos reconocer y por tanto ni remotamente asumir. Luego nos extraña que nos hhagan firmar papeles.</p>
<p>Riesgo financiero</p>
<p>Uno va con sus ahorrillos y sabiendo como sabe dentro de su ignorancia macroeconómica que el tipo medio de interés del mercado es, pongamos por ejemplo, de un 5%, ignora su popular sabiduría y haciendo caso omiso de aquello de que nadie vende duros a cuatro pesetas, se mete en una inversión que le promete un 10, un 12 o un lo que sea de interés. No se molesta antes en informarse de los riesgos, ni en llamar a la comisión nacional del mercado de valores. No hay riesgo. Eso sí, cuando se produce el crack inevitable entonces coge la cacerola, el silbo y la pancarta y se planta enfrente de aquellos a quienes debió preguntar previamente para hacerles responsables y pedir sus indemnizaciones.</p>
<p>Riesgo metereológico.</p>
<p>No podía faltar un día como hoy. Hastiado de tal profusión de alarmas de todos los colres, convencido de sus capacidades como el mejor de los pilotos de rallie filandeses y armado de su vehículo no preparado uno se lanza a la carreta ignorando todo tipo de reiesgos, alarmas y hasta amenazas. Camino de la carrocería o del cuarto de socorro uno va hablando por su movil y ciritcando la negligencia de las administraciones, los servicios de mantenimiento de carreteras y hasta de la Ertzaina por no detenerle, cosa que es hasta posible que hubiesen intentado sin convencerle. Algo parecido pasa con otras inclemencias previstas o previsibles.</p>
<p>Riesgos que no asumimos pero cuyas consecuencias sufrimos. Y todo por no entender que mucho de lo que no ocurre es fruto más a menudo de nuestras ndecisiones que de nuestras decisiones. Quejarse por ejemplo de que un gobierno de derechas con la mayoría absoluta que por activa o por pasiva le hemos dado hace una política de derechas no deja de ser otro ejemplo. Quejarse de padecer una crisis que no hemos provocado después de haber intentado coger nuestras migajas en vez de pelear por quitarles de las manos a los que la han provocado los instrumentos que han usado para hacerlo, otro más. Y así podríamos seguir ad infinitum.</p>
<p>No se trata de ser timoratos ni cobardes sino todo lo contrario. De para algún instante para mirar atrás, adelante y a los lados, analizar la situación, evaluar los riesgos y tomar el mejor camino para evitarlos. Pero para eso hace falta abrir los ojos siempre, incluso delante del espejo.</p>
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		<title>De la doctrina al adoctrinamiento</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 12:02:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Santa Iglesia Católica apostólica y Romana ha tenido siempre un gran cuidado para ver las pajas en el ojo ajeno e ignorar las vigas en el propio. Eso sí, atendiendo a su devoción por el verbo hecho carne y habitante entre nosotros, si en algo son cuidadosos es en el uso de la palabra. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Santa Iglesia Católica apostólica y Romana ha tenido siempre un gran cuidado para ver las pajas en el ojo ajeno e ignorar las vigas en el propio. Eso sí, atendiendo a su devoción por el verbo hecho carne y habitante entre nosotros, si en algo son cuidadosos es en el uso de la palabra. El que no lo haya experimentado no sabe bien lo complejo que es debatir con alguien formado en un seminario. Mucho antes del coaching, del marketing, del branding y de todo lo que se quiera, la iglesia se ha encargado de formar a sus fieles y a sus cuadros en la más avanzada y elaborada técnica de la oratoria, la retórica y en términos más prosaicos, del uso simple y llano de la palabra como arma de combate y muro de defensa.</p>
<p>Me vienen estas reflexiones al hilo de las <a href="http://www.elcorreo.com/alava/rc/20120201/sociedad/wert-avisa-homosexualidad-tratara-201202011047.html">declaraciones frescas del nuevo ministro de educación cultura y deporte</a>. Digo lo de nuevo por aquello de que está recién nombrado y nada más. En lo demás gran parte de su discurso es tan viejo como rancio.</p>
<p>Me vienen porque me resulta curioso que al tiempo que se reclama el uso de fondos públicos para que la iglesia imparta su doctrina, se cuestiona el enfoque de la defenestrada asignatura de Educación para la Ciudadanía. En esta ocasión se trata de plantear el enfoque que en relación con los homosexuales o con los nuevos modelos de familia ha de adoptarse. Y la perla del ministro es la siguiente:</p>
<blockquote><p>Wert ha señalado que aunque &#8220;no puede entrar a ese nivel de detalle&#8221;,  &#8220;en la medida en que se explique la parte dogmática de la Constitución,  podrán entrar esas y otras cosas, pero desde la óptica pluralista y  respetuosa, no de adoctrinamiento&#8221;, ha subrayado.</p></blockquote>
<p>De manera que inculcar valores no ya de tolerancia sino de simple y sencilla asunción y respeto de la diversidad es adoctrinamiento. Pero enseñar una doctrina excluyente que condena al fuego eterno al que no participa de ella; que se arroga la verdad absoluta y la capacidad exclusiva de determinar lo que es moral o no; que pretende que lo que para ella es pecado para los demás sea delito; eso, insisto es tan sólo doctrina, no adoctrinamiento. Y el caso es que en la misma frase se percibe claramente a donde nos lleva esa doctrina que avisa de los peligros de la razón ilustrada, de la duda científica y de la ética laica. Los dogmas, señor ministro, son cuestión de fe, y las constituciones producto de los equilibrios o desequilibros políticos. La unica constitución que tiene partes dogmáticas es la de los jesuitas, la del Opus Dei o la de los legionarios de cristo. Las demás son, o deben ser, herramientas de convivencia maleables y susceptibles de ser cambiadas según lo hacen las realidades sobre las que se asientan. A la que nos rige a nosotros, por ejemplo, ya le van haciendo falta un par de cambios o diez. Y esto no es un mandamiento, ni una aparición, es el simple resultado de dejar que trabaje la razón</p>
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		<title>El caballo de la razón.</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 11:23:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estaba ayer oyendo la radio cuando escuché algo que me indigno profundamente. Me indignó en lo personal y hasta en lo hipotético.
La cabeza visible de la católica, apostólica y hasta romana iglesia adoptaba como soporte de su metáfora las peculiares características arquitectónicas de la basílica de Belen, más concretamente del acceso a lo que es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estaba ayer oyendo la radio cuando escuché algo que me indigno profundamente. Me indignó en lo personal y hasta en lo hipotético.</p>
<p>La cabeza visible de la católica, apostólica y hasta romana iglesia adoptaba como soporte de su metáfora las peculiares características arquitectónicas de la basílica de Belen, más concretamente del acceso a lo que es considerado y presentado como tal, la gruta donde vino al mundo de los vivos que se mueren un ciudadano llamado Jesús, hijo de José y de María naturales ambos de Nazareth.</p>
<p>La entrada es característica por su escasa altura y por lo que en arquitectura moderna podríamos llamar inaccesibilidad defensiva. El objeto de esa entrada no es otro que evitar que los hombres armados pudiesen entrar a lomos de sus monturas para saquear el templo. Si querían saquear lo debían hacer a pie, lo cual es, evidentemente mucho más humano o al menos suficientemente respetuoso con lo divino.</p>
<p>Armado con tal metáfora, y una vez asumido el hecho de que para entrar a ver el lugar del nacimiento había que apearse del caballo ha concluido el pontífice que camina rompiendo puentes, que así debe hacer el hombre de hoy&#8230; bajarse del caballo de la razón ilustrada y <span id="distribuidor_ready">deponer sus falsas   certezas, la soberbia intelectual, que impide percibir la proximidad   de Dios. (sic)</span></p>
<p><span>Podía haber hablado el hombre del negativismo post modernista, del nihilismo intelectual y del vacío ético de los mercados, y hasta del hedonismo imperante en la comunicación social, pero no. Su santidad, que no la mía, ha atacado directamente a la razón ilustrada, esa que se sustenta en el valor de conocer y la astucia de no prejuzgar.</span></p>
<p><span>Como ilustrado me siento indignado con semejante discurso. Pero es que aún en el hipotético de que fuese creyente mi indignación sería mayor aún. Me está diciendo el jefe que tengo que ser ignorante para poder ser creyente. Me está reconociendo el jerarca que desde la razón, incluso desde su versión más responsable como es la ilustrada el asunto del que vive no se sostiene, por lo menos en su versión dogmáticojerárquicoinstitucional. Y en eso si que acierta. Su soporte, el del papado y su entorno, igual que el de la monarquía y la nobleza, no se sostiene. Necesita para subsistir en pleno siglo XXI que negemos nuestras certezas, y nos desprendamos de la razón y el intelecto, aun cuando este sea más modesto que sobervio.</span></p>
<p><span>Pues va a ser que no. Yo no me bajo del caballo de la razón ni niego lo que es cierto. Yo me reafirmo en que lo ético existe porque hay razón fundada, sea o no ilustrada, para ello, y que las creencias son, como su propio nombre indica cuestión de fe, respetable en todo caso y siempre y cuando esa fe que mueve montañas no quiera sustituir el orden y la razón de quien no la tiene e imponer su modus vivendi como si fuese el único justo posible. Y no solo lo hago así, sino que invito a todo ser responsable a que haga lo mismo, y más aún&#8230; hasta invito a todo ciudadano libre a vivir como tal en lo que a lo social y civil se refiere, como laicos republicanos empeñados en una sociedad más justa y más libre.</span></p>
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		<title>Secretos, símbolos y democracia</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 11:43:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay quien dice que los símbolos son cosas gratuitas por las que no merece discutir. Pero el caso es que si no merece discutir por ellos pues lo mismo da mantenerlos, ponerlos o quitarlos, y entonces se descubre rápidamente que por los símbolos si merece la pena discutir. De hecho se descubre que los símbolos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay quien dice que los símbolos son cosas gratuitas por las que no merece discutir. Pero el caso es que si no merece discutir por ellos pues lo mismo da mantenerlos, ponerlos o quitarlos, y entonces se descubre rápidamente que por los símbolos si merece la pena discutir. De hecho se descubre que los símbolos son más importantes a menudo de lo que parece a simple vista, y lo son porque los símbolos basan su existencia en su propia esencia: los símbolos significan, los símbolos comunican.</p>
<p>Ver a un presidente de gobierno que cuenta con el respaldo expresamente expresado de más de 10.000.000 de personas inclinando su cabeza ante un ciudadano que ontó con el respaldo de un dictador y con el mérito accesorio de su apellido y genealogía es ver algo más que un acto de protocolo. Es un símbolo que significa que somos súbditos y rey, no ciudadanos y ciudadanas.</p>
<p>Ver a un presidente de gobierno de un Estado que se confiesa aconfesional poniendo a un individuo clavado en una cruz como testigo y garante de sus buenas intenciones no es una opción personal, es un símbolo que enuncia una toma de postura confesional en un estado que no lo es y lo es además una posición engarzada en una tradición tradicionalista y tradicionalmente partidaria.</p>
<p>Ver a un equipo de ministros reconociendo que se han enterado con apenas 24 horas de su nombramiento y que nadie más que el nuevo presidente lo ha sabido hasta entonces no es un elogio a la discrección de los participantes, es un símbolo de cómo pervive el sistema de sumisión absoluta al jefe y de aceptación ciega de sus designios personales. Mariano es mariano, ni Cesar ni Augusto y se merece el respeto que le hagan ganar sus hechos, ni más ni menos. No es papa ni rey, ni emperador ni dios. Es simplemente residente y eso ya debería ser bastante.</p>
<p>Oirles a todos ellos jurar poniendo una junto a otra la constitución y la biblia y hacerlo bajo la mirada atenta del rey a quien rinden pleitesía, y centrar su juramente en la lealtad a la corona, la reverencial salvaguarda de la constitución en sí y de la ley por sí, más que ambas en función de lo que presentan, representan y es susceptible de cambiar y terminar por centrar su juramento en la promesa de guardar en secreto sus deliberacinoes no es lustre institucional, es el símbolo de que mucho de rancio, arcaico y elitista permanece adherdo a nuestro entramado institucional.</p>
<p>Plantarse ante la ciudadanía, mirarle cara a cara, y trasmitirle confianza de que va a cumplir con lo que prometió en su campaña, y hacerlo de persona a persona, sin dioses ni demonios, y atreverse a cambiar lo que haya que cambiar porque así lo aconseja el uso, sacando de la urna venerable la constitución impresa y volviéndola con tachones a la urna de metacrilato, y haciéndolo al tiempo asegurando trasparencia y falta de secreto también sería un símbolo, el símbolo de que avanzamos en efecto hacia la sociedad de los iguales.</p>
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		<title>Tanto añadir valor&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 10:28:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
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		<category><![CDATA[económica]]></category>
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		<description><![CDATA[Hay un aspecto de la crisis esta que vivimos, y especialmente de las noticias, comentarios, conversaciones y demás elementos que la adornan que me tiene un tanto sorprendido. Ayer pude leer en twitter algunos comentarios al respecto, pero en cierto modo sigo convencido de que esto funiona un oco en la clave del viejo dicho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay un aspecto de la crisis esta que vivimos, y especialmente de las noticias, comentarios, conversaciones y demás elementos que la adornan que me tiene un tanto sorprendido. Ayer pude leer en twitter algunos comentarios al respecto, pero en cierto modo sigo convencido de que esto funiona un oco en la clave del viejo dicho aquel de dime de que presumes y te dire de que careces. El enunciado aquí podríamos también plantearlo como dime lo que callas y te diré de lo que presumes.</p>
<p>El caso es que a lo largo y ancho de la crisis solo oigo hablar de dinero. De intereses y tantos por cientos. De rentabilidad de la deuda. De solvencia bancaria. De monedas y sus cambios. Y el dinero en si mismo, pese a los cambios en el sistema monetario, no deja de ser un ficticio convenido. Algo que no tiene valor más allá de lo que representa. Algo que puede volar y crecer en nuestra imaginación, pero que según crece y vuela se aleja de la realidad y se convierte en algo hueco. La famosa burbuja.</p>
<p>A nadie oigo hablar del producto. De los bienes y servicios. Se ve que eso no está en crisis. El único problema es el dinero y su ficción. Una vez más el ser humano se muestra capaz de, partiendo de una necesidad, crear una ficción y hacerla crecer hasta que se convierte en un problema necesario y en una solución imposible. Lo mismo hicimos con los dioses y ahí andamos, judíos, musulmanes, budistas y cristianos.</p>
<p>Y es que tengo la impresión de que tanto llenarnos la boca con aquello del valor añadido y despreocuparnos por el valor del producto entendido en términos de satisfacción de necesidades y de factor de estructuración social en Europa estamos un tanto desorientados. Hemos dejado de trabajar para pensar y resulta que al final sobran pensadores y como ya no necesitamos trabajadores pues así nos va.</p>
<p>A mi me da que hay que dejar de mirar al cielo donde flotan las nubes de bonos, valores y conceptos y volver la vista a la tierra donde vivimos. Y plantearnos que es lo que realmente necesitamos, y más aún, plantearnos que es lo que tenemos y como podemos usarlo para vivir todos. Dejarnos de crear burbujas y dedicarnos a fomentar el valor más importante que tenemos, ese valor que siendo posible nos quieren convencer de que se trata de un utopía, y que no es otro que ser capaces de aspirar a vivir la vida más feliz de las posibles. Y eso implica recuperar la humildad que quizás nunca tuvimos, y hasta la modestia, y leer más a Marco Aurelio o a Séneca que a Jobs, a Conde  o a Botín. Y dar de nuevo valor a lo que realmente vale: a tener tiempo para vivir y a asumir que consumir no es un fin, sino tan solo un medio necesario y necesariamente responsable, y a que crecer ad infinitum es una forma más de asegurarse un factor constante de frustración.</p>
<p>La cultura romana duró siglos, muchos siglos. Y puede que uno de sus factores de éxito fuese mantener constante, en lo que a la economía se refiere, una teoría del crecimiento responsable. Y eso incluye hasta la autopercepción del enriquecimiento como aquello que tiene un límite en el propio sentido común de tener aquello de lo que puedas disfrutar holgadamente y no aspirar a tener más por tenerlo nada más. O Tempora O Mores&#8230; ¡8 siglos sin inventar la iPad! y nosotros, con tanto añadir valor a nuestro egoismo vamos a tardar un suspiro en cargarnos a nosotros mismos, eso sí, con un ritmo de crecimiento impresionante.</p>
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		<title>Romanones en campaña</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 10:45:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se va acercando el final de la campaña y ya va siendo hora de pensar un poco en todo ello. Puede que no se trate tanto de sacar conclusiones como de establecer ingredientes con que cocinar el cocktail de reflexiones que combinar en el día habilitado para ello.
Hoy leía uno más de los estimulantes artículos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se va acercando el final de la campaña y ya va siendo hora de pensar un poco en todo ello. Puede que no se trate tanto de sacar conclusiones como de establecer ingredientes con que cocinar el cocktail de reflexiones que combinar en el día habilitado para ello.</p>
<p>Hoy leía uno más de los estimulantes artículos de <a href="http://www.gutierrez-rubi.es/">Antoni Gutierrez Rubí</a> en El País. La cabecera de su sección ya de por sí invita a seguirla, &#8220;<a href="http://blogs.elpais.com/las-formas-son-fondo/">Las formas son fondo</a>&#8220;, pero el artículo de hoy, &#8220;<a href="http://blogs.elpais.com/las-formas-son-fondo/2011/11/tecnologia-para-decidir-el-voto.html">Tecnología para decidir el voto</a>&#8220;, me da pie para ir fijando uno de los ingredientes que posiblemente decida finalmente mi voto. Como dijo en su día Romanones aquello de haga usted la ley que ya haré yo los reglamentos, pienso cada día con más fuerza que muchos de los aparatos y fontaneros de los partidos que ahora se nos presentan dicen esto de haga usted el programa que yo pondré a los candidatos.</p>
<p>Habla Antoni de diversas herramientas tecnológicas que pueden ayudarnos a tomar nuestra decisión de voto desde una perspectiva, digamos, racional. Herramientas por las que podemos saber con que partido u opción simpatizamos más. Otras por las que podemos establecer comparativas entre programas sin necesidad de volvernos locos por nuestra cuenta removiendo papeles, pdfs o webs. Incluso hay herramientas que ponderan la posible utilidad en términos de corregir la inercia de las encuestas y los análisis en función de la circunscripción en la que votamos.</p>
<p>Son buenas herramientas. Pero me da a mi que falta la que quizás es la más relevante. El resto de ellas tengo la impresión de que sirven poco más que como amortiguadores de la disonancia o estimulantes del autoconvencimiento sobre nuestra propia y previa decisión. Algo así como un medidor de empatía personal con el candidato o grupo de candidatos.</p>
<p>El voto es en gran parte una decisión emocional. Más aún en un contexto en el que somos conscientes de que nosotros les votamos y ellos se olvidan de nosotros hasta los próximos comicios. La laxitud con la que la clase dirigente toma el caracter contractual del programa que nos presentan hacen que realmente este no tenga mucho valor a la hora de tomar la decisión. Incluso a veces, aún estando de acuerdo en el programa, desconfiamos o no simpatizamos con quienes debieran aplicarlo.</p>
<p>Visto así, la empatía con la persona o grupos de persona que avalan un proyecto son, a menudo, mucho más importantes que el programa mismo. Y eso tiene mucho que ver con una cuestión que el propio Rubí abordaba en su <a href="http://www.gutierrez-rubi.es/filopolitica-filosofia-para-la-politica/">Filopolítica</a>, la cuestión de la credibilidad basada en la ejemplaridad y que entiendo que es lo que sustenta la empatía cuando se presenta no como una pose extrema e imposible de cumplir sino como una actitud vital sujeta a contradicciones y debilidades como todos sabemos que la vida es.</p>
<p>En este sentido, y como votante a veces me hago preguntas que me ayudan a tomar mi decisión que me sorprenden a mi mismo por su falta de &#8220;consistencia política&#8221;. Al menos aparentemente. Preguntas como&#8230; ¿de qué me sirve votar a quien me habla de unidad y participación si en su quehacer dentro de su organización practica lo contrario? ¿Puedo confiar en quien se por los indicios que me aporta la experiencia que pactará con mi contrario y dejará en el camino cuestiones troncales de mi interés que debiera ser el suyo tal como me dice? ¿Merece mi confianza quien me propone un modelo moral, político, social o cultural distinto al que practica en su vida personal?</p>
<p>Preguntas como estas todos nos las hacemos, y a menudo es precisamente en base a ellas como decidimos. En el fondo es una decisión política, la única posible en un sistema en el que la forma más segura de asegurar una cierta traslación de uno mismo hacia los centros de poder es asegurarse de que el electo se le parezca a uno. Con el programa y todo lo demás lo más posible es que acabará haciendo lo que quiera&#8230;</p>
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		<title>Morir matando</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 19:31:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy he leido un titular entrecomillado. &#8220;El que muere queriendo matar no es una víctima&#8221;. Lo dijo Patxi López, cabeza visible del gobierno autónomo del País Vasco a secas. (Cuando yo era pequeño casi todo lo vasco era vasconavarro, pero eso es otra historia). Lo dijo en el contexto de un acto de homenaje y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy he leido un titular entrecomillado. &#8220;El que muere queriendo matar no es una víctima&#8221;. Lo dijo Patxi López, cabeza visible del gobierno autónomo del País Vasco a secas. (Cuando yo era pequeño casi todo lo vasco era vasconavarro, pero eso es otra historia). Lo dijo en el contexto de un acto de homenaje y reconocimiento a las víctimas en el que, vistas las previas, los hechos y las declaraciones posteriores, si algo está en cuestión es, precisamente, la definición de lo que es víctima y lo que no.</p>
<p>En ese contexto, que más debiera circular en el terreno de la ética que en el de la política, es en el que López dijo la frase. Y tiene su miga.</p>
<p>No puedo empezar diciendo otra cosa que no sea que estoy en completo desacuerdo con la frase. Me parece simple, fátua y desafortunada. Me parece, muy al hilo de los tiempos que viven el pensamiento y su verbalización, una frase redonda que cierra un buen titular, que es perfecta para un corte de radio y que nadie podría cuestionar si no se pusiese a pensar en ella aunque fuese sólo un instante.</p>
<p>La RAE fija cuatro acepciones para el término víctima:</p>
<blockquote><p><span><strong>1. </strong></span><span> <span title="nombre femenino">f.</span></span><span> Persona o animal sacrificado o destinado al sacrificio.</span><span><strong></strong></span></p></blockquote>
<blockquote><p><span><strong>2. </strong></span><span> <span title="nombre femenino">f.</span></span><span> Persona que se expone u ofrece a un grave riesgo en obsequio de otra.</span><span><strong></strong></span></p></blockquote>
<blockquote><p><span><strong>3. </strong></span><span> <span title="nombre femenino">f.</span></span><span> Persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita.</span><span><strong></strong></span></p></blockquote>
<blockquote><p><span><strong>4. </strong></span><span> <span title="nombre femenino">f.</span></span><span> Persona que muere por culpa ajena o por accidente fortuito.</span></p></blockquote>
<p>Si atendemos a lo anterior descubriremos que, a menudo, el que muere queriendo matar o incluso matando o habiendo matado es tan víctima como el matado o intentado matar, y a veces incluso más. Nos hemos criado en una cultura de la guerra, no ya ahora sino casi desde el origen de los tiempos, en la que lo que importa a los efectos de ser víctima o verdugo, héroe o asesino no es morir o matar, sino en que bando estás. Un soldado, aquí y en cualquier lugar del mundo es un humano dispuesto a morir, si, pero también a matar. Cuando el soldado que mata es el nuestro es nuestro valedor y nuestro héroe, y si muere es una víctima. Una víctima que murió queriendo matar. El soldado contrario era un peligro a eliminar, pero el tambíen estaba dispuesto a morir y él también quería matar. Si lo hubiese conseguido sería un asesino, y el nuestro, una vez más una víctima.</p>
<p>Y sin embargo yo creo que el concepto de víctima es más amplio y menos evidente. Yo creo que a menudo hasta los vérdugos son víctimas. Todos somos víctimas de nuestros dirigentes, de nuestros sistemas, de nuestros sueños e intereses.</p>
<p>Un soldado es víctima del enemigo. Pero también lo es de los ideólogos que han fracasado en la consecución de sus fines por otros medios. De los educadores y lideres de opinión que le han inculcado que hay valores, ideas o ideales por los que merece la pena morir o matar. De la propaganda y la comunicación que le ha llevado a asumirlo como propio e inevitable. Incluso de los estrategas que han decidido cómo y cuándo debe entrar en combate. Todos estos agentes ocultan a menudo a los suyos que, en la primera de las acepciones que citábamos, no son héroes sino víctimas, en tanto que son personas sacrificadas o destinadas al sacrificio.</p>
<p>Poniendo los pies en nuestra tierra&#8230; un chaval al que le explota una bomba para cuya manipulación no está debidamente preparado es una víctima. Al contrario de lo que dice López, el hecho de que haya muerto queriendo matar no le evita esta condición. Es una víctima de quien le ha encomendado una tarea para la que no estaba preparado. Es una vícitma de quien le ha convencido que la patria necesitaba otros muertos que no fuesen él aunque el intentarlo podría hacerle morir precisamente a él. Un joven al que le pegan un tiro en la nuca al salir de su casa o montar en su coche por ser concejal es una víctima, claro está. Como lo es quien abre un paquete que no va dedicado a él, como lo es tanta y tanta gente que a visto desaparecer su vida. De los soldados enviados al combate, en uno u otro cuerpo creo que ya he hablado antes.</p>
<p>Sólo digo que en esta historia hay culpables, claro que los hay, y hay más víctimas de las que parece, la mayoría. Engañados y manipulados hasta el extremo, por un lado y por otro, en una medida u otra. Gente dispuesta a morir y matar, y a generar odios capaces de seguir creando víctimas y más víctimas.</p>
<p>Dejar de matarse es bueno, claro está, pero hasta que no asumamos que todos somos en alguna medida víctimas y en alguna verdugos no creo que podamos avanzar en firme. ¿Qué hay culpables? Claro que los hay. Y algunos incluso están muertos y aparecen ahora como víctimas cuando son en todo caso víctimas de si mismos y agentes necesarios en la espiral de la violencia.  ¿Vencedores y vencidos? Claro que los tiene que haber. Tenemos que vencer como colectivo capaz de convivir y tienen que ser derrotados quienes desde sus tribunas, sus zulos, sus despachos o sus cargos no son capaces de evitar la tentación de vernos como ganado al que sacrificar con engaños para beneficiar sus intereses.</p>
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		<title>Colaboradores necesarios</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2011 11:03:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
				<category><![CDATA[diario]]></category>
		<category><![CDATA[ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Demasiado a menudo, la misma boca con la que nos quejamos es con la que colaboramos a que otros se quejen de lo mismo que nosotros nos quejamos. Demasiado a menudo y en demasiados campos somos, sin estricta necesidad de serlo, colaboradores necesarios en nuestra propia condena. Vas por ejemplo a tu caja de ahorros, nuestra Vitual Kutxa camino de su Kutxa Bank, te informan del último abuso y todavía tienes que aguantar como el empleado te mira como a un bicho raro cuando protestas. El pobre no se da cuenta de que en el fondo protestas pensando en su futuro. Cosas como lo de la directiva de no dar en ventanilla cantidades inferiores a 300 € (si son superiores a no se cuanto tampoco te las dan, se ve que cuidan tan bien nuestro dinero que no nos lo dan ni a nosotros&#8230;) son un paso más a la banca sin personas. Esa banca que se basa en el uso de una tarjeta que al principio te regalaban y que cada nos hacen más cara y más necesaria. Esa banca que dará con los huesos del que ahora nos lo explica con tanto detalle como convicción en la cola del paro.</p>
<p>Es como el camarero que te mira con cara de&#8230; &#8220;dónde irá este pobre hombre&#8221; cuando protestas porque el vino que te tomas haya pasado de valer 1€ a valer 1,10€. Se suelen quedar más pensativos cuando le dices simplemente aquello otro de&#8230; mira tu nómina a ver si te han subido el sueldo un 10%, luego mira a tu jefe, a mi y mira luego a un espejo, y me dices a cual de los tres se nos ha quedado más cara de gilipollas.</p>
<p>Y es que siempre me ha sorprendido y me ha movido a la reflexión la forma en que a lo largo de la historia vemos como no ya sólo es que nos dejemos pisotear, sino la forma en que colaboramos con ello. Es una de las cosas que me llamó la atención en el librito que comentaba el otro día (<a href="http://www.arabaonline.com/2011/10/26/los-naufragos-del-batavia-leys-simon/">Los náufragos del Batavia</a>). Es lo que llama la atención en las dictaduras y en las situaciones de dominio absoluto y cruel de una comunidad. Es en el fondo el mensaje que esconden los ultra reproducidos versos aquellos del &#8220;primero fueron a por &#8230; pero yo no era&#8221;. Y el mensaje no es otro que habría que tener claro que el hecho de ser colaborador no te hace nunca ser necesario. Para el tirano la necesidad es un concepto transitorio, instrumental, ni definitivo ni final. Es más, a menudo esa necesaria colaboración consiste simplemente en cavar tu propia tumba. En ocasiones de forma literal y en otras de forma figurada pero igual de letal.</p>
<p>El tirano sabe de esto, y por eso usa y abusa de esa falta de solidaridad en la desgracia que demostramos los humanos para ahorrar incluso esfuerzos en su tareas de control y represión. Sabido es que, por poner un ejemplo, los intereses propietarios de los medios de comunicación no tienen por qué hacer imposiciones evidentes de su control sobre la línea editorial o de su censura sobre la información que se da o la forma en que seda, ni tan siquiera sobre la opinión. De eso se encargan los propios empleados con ellos mismos, bien mediante la &#8220;asunción&#8221; del ideario, bien movidos por la prudencia, bien por el instinto de supervivincia en el puesto de trabajo.</p>
<p>Lo mismo ocurre cuando esperamos en un servicio público o privado y vemos uno de los que nos antecede protestando. Generalmente protesta con razón, la pierda o no la pierda con sus formas. Generalmente protesta por algo parecido a lo que nosotros vamos a protestar en presente pasado y futuro. Y lo sabemos. Pero al final, lo que acabamos haciendo es protestar contra quien protesta, colaborar con quien nos hará protestar y callar luego donde debiéramos protestar. Eso sí. Luego en el bar diremos que no hay derecho a lo que hacen con nosotros&#8230; ¿hacen o hacemos? me pregunto yo.</p>
<p>Cada vez más en nuestra relación con los que sabemos que nos pisan, empresas y gobiernos, interactuamos con colaboradores necesarios que, como hemos dicho, basan su necesidad únicamente en mantenernos quietos y explotados. Colaboradores necesarios que somos nosotros mismos cuando ocupamos nuestro sitio tras el mostrador, tras el auricular o tras lo que sea&#8230; Colaboradores necesarios que parecemos olvidar que si en algo es necesaria nuestra colaboración es precisamente en evitar que nos aplasten&#8230; como diría el otro, y en los tiempos que corren más aún, colaborar para que no nos hagan un griego sin nuestro consentimiento.</p>
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		<title>Las fronteras de la ética</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Oct 2011 18:44:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier vegas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estos días estamos todos tan absortos con el shock y el post shock del #AgurETA que lo de Gadaffi se nos ha pasado como de rondón. Y es grave. Lo que ha pasado y que se nos haya pasado.
Para enlazar los dos temas no hacen falta ejercicios malabares. Basta con ir de lo particular a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estos días estamos todos tan absortos con el shock y el post shock del #AgurETA que lo de Gadaffi se nos ha pasado como de rondón. Y es grave. Lo que ha pasado y que se nos haya pasado.</p>
<p>Para enlazar los dos temas no hacen falta ejercicios malabares. Basta con ir de lo particular a lo general y hablar de ética y de política como estos días tanto se ha hablado. Reflexionar sobre la relación que existe, ha existido y existirá entre la violencia y la política. Y derivar hacia el papel que la ética tiene en la política. En su día, hace más de tres años, ya expresé mi posición en torno a la relación entre ética y política (&#8221;<a href="http://www.arabaonline.com/2008/04/30/etica-politica-y-espectaculo/">ética, política y espectáculo</a>&#8220;). Para evitar lecturas en todo caso recomendables (:-)) diré que mi tesis es que ética y política son disciplinas más divergentes que concurrentes en tanto que una es el resultado de una actitud individual e inmediata y la otra responde a intereses colectivos y de largo recorrido. Si acaso, decía, que la única aplicación de la ética en la política es mantenerse leal a los principios de búsqueda del bien común que deben animar la actividad política y alejado de la búsqueda del beneficio propio o el lucro personal que por desgracia abundan más de lo que sería conveniente.</p>
<p>En las reflexiones sobre el fin de ETA hemos oido a menudo hacer apelaciones a la ética, y hacerlas además en clave de cuestionar el uso y empleo de la violencia desde una dimensión ética. No diré yo que no pueda hacerse, lo de pedirlo. Pero la historia se encarga de demostrar la inutilidad de tal esfuerzo. Más aún cuando si algo caracteriza a la ética, o al menos así debiera ser, es su carácter universal. Y lo que yo he visto y he oido estos días hace que, cuando pongo en relación los dos acontecimientos que acapararon la información de la tarde del jueves 20, no me quede más remedio que concluir en que para mucha gente la ética tiene fronteras, lo que al menos para mi, viene a significar que muchos hablan de ética sin conocerla o cuando menos sin practicarla.</p>
<p>Con lo de Gadaffi no se puede mirar a otro lado. Como no puede mirarse a otro lado con lo de Bin Laden, Saddan Hussein, Ceacescu y si se me apura hasta Mussolini, por poner algunos ejemplos ilustres y no traer a colación cosas más prosaicas como Zapata, el Che, la guerra sucia contra el IRA, los GAL, la Baader Meinhoff, las Brigadas Rojas, el PKK, los Tupamaros, Sendero Luminoso, los Checheno o hasta los palestinos. Es cierto que es humano, que es una reacción comprensible, que ha sido una explosión incontrolada, un golpe espontáneo e imposible de neutralizar. Puede que sea cierto que unos y otros hicieron en su vida méritos incontables para tener semejantes finales&#8230; Pero también es cierto que con decir eso demostramos lo poco que hemos avanzado en la dimensión ética de nuestra sociedad. Entre la ejecución salvaje y callejera cuyo relato pone los pelos de punta a que los educados parisinos sometieron a Ravaillac por su regicidio de Enrique IV hace cuatrocientos años, y las imágenes que acabo de citar de los últimos 70 años la diferencia está únicamente en el soporte. Del grabado al vídeo digital sacado con el movil pasando por la fotografía o el vídeo analógico. En todos los casos son muertes violentas ante las que &#8220;el club de los éticos occidentales&#8221; mira hacia otro lado. Y ese es el error. Si apelamos a contruir una ética de la política, debemos partir del axioma de que en un sistema ético no caben las excepciones salvo que estén establecidas como reglas. Y que estas excecpciones requieren el más duro de los debates desde la más sólida de las convicciones ético morales para convertirse en reglas sólo y únicamente cuando sean necesarias y realmente inevitables .  Si no lo hacemos así seguiremos, como siempre, hablando de política y usando en vano el nombre de la ética.</p>
<p>Desde este punto de vista, lo de Gadaffi era evitable&#8230; ¿por qué no se evitó entonces? Desde este y muchos otros puntos de vista, lo de Gadaffi es condenable, ¿por qué callamos entonces? Al final lo que resulta es que por desgracia, la ética tiene fronteras, las de nuestros intereses.</p>
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