¿bajarse los sueldos?
Autor javier vegas | Fecha: Mayo 26, 2010 | Comentarios: No hay comentarios
Visto lo visto en los informativos de ayer, uno se plantea no ya si senadores, parlamentarios y demás “elementos” deben bajarse los sueldos, sino si directamente merecen cobrarlos. Ver a lo que deberían ser señores o señoras maduros (el senado parece que así lo requeriría) pateando dando palmas y catando alegres canciones es espectáculo más digno de parvulario o insituto que de una noble cámara en la que los depositarios de la soberanía debaten sobre asuntos cruciales. Vistos en tal actitud más recuerdan a la acepción aquella que dio en su día Elosegi de su misión como senador. “Senar” dijo con deje de euskaldun que pronuncia las c como silbantes zetas o eses.
El caso es que uno pierde la esperanza de que sean estos irresponsables juguetones los que vayan a sacarnos de problema alguno, visto como son incapaces de solucionar los suyos de forma civilizada. Cobran, eso sí, grandes sueldos, parte de los cuales dedican, digo yo, a reflexionar sobre cual es realmente su papel 30 años después de creada la institución. Y es que días como ayer uno se pregunta en voz alta ¿y para qué sirve todo esto?
No voy a caer en ese discruso falsamente ácrata y peligrosamente anti demócrata de decir que los políticos y las instituciones no sirven para nada. Siempre hay algún dictadorzuelo que se lleva estas aguas a su molino y piensa que con su sueldo y el de su familia es suficiente. Pero si que resulta chocante que, cuando se discuten recortes y se cuestionan gastos, no se haga un cierto repaso a los desajustes que entre el sueño institucional de los padres de la constitución y la realidad surgida de esta se han ido consolidando. Una de estas instituciones, tan errática en su composición como limbótica en su misión es el senado. Ni es una cámara puramente territorial ni es nada, más que un nutrido grupo de señores algunos retirados y otros promocionados con un coste eso sí, que bastaría para cubrir el deficit ese tan traido y llevado sin tocar una inversión ni un gasto social.
Téngase en cuenta que sin contar el personal laboral, digamos administrativo, ni el coste de asesores y auxilires de grupos y senadores, ni la asignación a grupos, ni los gastos de material, funcionamiento, etc, suponiendo simplemente que en términos brutos un senador venga a salir por unos 5.000 € al més (que serán, entre pitos y flautas más), y que cobre sus catorce mensaulidades, y teniendo en cuenta que son ahora mismo 264 senadores, si las matemáticas no engañan: 5.000 * 14 * 268 = 18.480.000. Pero por si engañan, y por ser más exactos, vistos los presupuestos generales del estado, la partida presupuestaria asignada directamente al senado supone para el año 2010 la friolera de 59.117.280.000 €, y eso sin contar el ahorro cuatrianual en gastos electorales y demás gastos relacionados. ¿Seguimos buscando sitios donde ahorrar? Seguro que encontramos más nichos como estos. Y alguno dirá que es el chocolate del loro, posiblemente algún senador…
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