¿Por qué hay que mojarse?
Autor javier vegas | Fecha: Enero 30, 2009 | Comentarios: No hay comentarios
Lean sin miedo lo que sigue los implicados en cultura y patrimonio. No trato hoy de mojarse por gente como Eliseo, ni tan siquiera de darse un chapuzón por gente que nunca pensé que lo necesitaría y que espero que no lo necesite más como Amelia Baldeón. Hablo de mojarse como dios manda, de pies a cabeza y sin necesidad de irse al Batán, a la avenida del Zadorra o a intentar ver de fuera las ruinas de Veleia. Hablo de lo que me ocurrió el pasado martes en las calles Dato y San Prudencio que tuve que recorrer arriba y abajo varias veces desprovisto de tan vitoriano útil como el paraguas. Mientras caían las gotas de agua de lluvia por mi nariz soñaba yo con las denostadas cubiertas y con una zona peatonal seca, y puestos a buscar una solución, se me iba ocurriendo la que a continuación expongo, cuya validez podría ser de gran interés en plaza tan cainita como esta.
En el caso concreto de la cubierta de la zona peatonal, se habilitaría un carril central sin cubrir que permitiría a los recalcitrantes mojarse y hasta ver el sol, las nubes y los copos de nieve cayendo sobre ellos. ¿Y cómo identificarlos? Muy sencillo. Mientras el proyecto se fragua y construye se lanza una campaña para ponerse en contra y exigir su paralización. Alguno me dirá que eso es lo que se hace siempre. Pero la novedad es que como elemento de la campaña se lanza un distintivo indestructible para que los recalcitrantes lo luzcan orgullosos. Una vez puesto en marcha el proyecto y si por propia coherencia personal los pertinaces niegatodo no se mojan por su propio pie caminando por el carril – recalcitrante o bide – Ez pues se les coge y se les invita por la mayoría silenciosa a ocupar su lugar correspondiente. Esto podríamos haberlo hecho con las rampas, con el tranvía y hasta con los teléfonos móviles que deberían funcionar sin antenas. Y por poder podríamos hacerlo con la intermodal, el soterramiento y ya puestos con ese sueño veloz que se llama Arakamendi.
Mensualmente y al estilo de los antiguos desagravios, se organizaría acto de pública contrición en alguna de las plazas de Gasteiz para permitir a los recalcitrantes reconocer su erróneo proceder y poder, en lo sucesivo, disfrutar de las ventajas del progreso.
Eso sí, no vale ser recalcitrante opositor en estas condiciones al macroproyecto de Zaballa, que me veo a toda una multitud en busca de los indelebles distintivos que les eviten de por vida disfrutar de tan buenas vistas de la Llanada aunque sea con un par de barrotes por medio.
Añadir a del.icio.us. | Trackback URL
Archivado en Gasteiz, diario, política.
Escribir un comentario
No hay comentarios
Ordenados de los más antiguos a los más recientes.
Aún no hay comentarios.
