la virgen blanca y la nueva cocina
Autor javier vegas | Fecha: Abril 27, 2008 | Comentarios: No hay comentarios
Publicado en Diario de Noticias de Álava el 4 de mayo de 2008
El otro día intentaba contarle a una amiga como había quedado la plaza de la virgen blanca, y al final, el mejor simil que se me ocurrió fue el siguiente. Mira Dulce, ya sabes que Vitoria siempre ha sido famosa por su pastelería. Pues bueno, la plaza es como un psotre de nueva cocina. Un plato muy grande y muy vacío, un pinganillo en el centro y unos adornicos en uno de los laterales. Bueno, y los chorros, eso sí. Al final, y aún a pesar de la opinión desfavorable de aquella exposición que se hizo en su día, ahí se han quedado las fuentes, o por mejor decir, los chorricos.
Bromas aparte, la plaza en cuestión tiene sus cosas buenas, malas y regulares. Empezaré por lo mejor. Mis felicitaciones a las cabezas pensantes que han obrado con sentido común y han asfaltado la zona transitable en vez de colocar baldosas. Todo un acierto que las arcas municipales agradecerán. También es cierto que la parte baja, la correspondiente a la calle postas, ofrece unas perspectivas muy agradables y sitio para pasear, sentarse y… coger fuerzas para atravesar el páramo. Lo que no tengo ya tan claro, ni yo ni muchos de los que he consultado, es la adecuación entre el uso y el diseño. Vamos, que hay toda una red de apuestas cruzadas sobre la resistencia de las farolas el día de celedón.
Lo de las fuentecicas, es simpático, pero supongo yo que la asociación de madres y padres no tardará mucho en protestar y pedir los bonos secadora. Son demasiado golosas para los niños. (Por cierto, no creo recordar en ningún sitio que se avise si el agua es potable o no). Muy buena idea es también la de los paneles informativos. La pena es que resultan muy complicados de leer, pero la idea es buena y supongo que eso se podrá remediar de alguna forma.
Pero yo hay algunas cosas que no acabo de entender. Se dice que históricamente la plaza ha estado a menudo como ahora, vacía. Pero entiendo yo que eso era cuando era plaza de mercado, y había que dejar sitio para instalar los puestos y mercaderías. Ahora no es el caso. El caso es que con un día como el viernes, te da una auténtica insolación al itnentar cruzar la plaza. En invierno será un costipado, y en cualquier caso, una aventura, una auténtica travesía del desierto. La elección del suelo es en este sentido poco acertada. Es tan claro que en cuanto pega el sol uno se queda ciego, reberbera la luz en exceso, y aumenta la sensación de soledad. bueno, y llegamos a lo mejor, el monumento. Ya tiene que ver que tal como ha quedado el asunto, lo mejor del monumento es el banco de madera que lo rodea. Insisto una vez más que si antes podía hasta tener su sentido, ahora está completamente fuera de sitio. Se ha quedado sin tiesto. Menos mal, que dentro de cinco años cumpliremos el doscientos aniversario de la batalla que conmemora. Que fecha más buena para reinaugurarlo en su nueva ubicación, jundiz. Y como seguro que cuesta mucho desmontarlo y volverlo a montar, pues que empiecen con tiempo suficiente, un par de años o así.
Mientras tanto, aquí nos quedaremos los vitorianos cantando a pleno pulmón aquello de Virgen Blanca Manantial eres de… ¿hermosura?
Por cierto, y en relación con la piedra rosita, si antes indicaba el sitio donde se realizóp la perforación, ahora es una línea en una de las placas de hierro, concretamente la que está como a la entrada de la zapa. Vamos, que es toda una aventura encontrarlo…
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