Y eso del jazz ¿qué es?
Autor javier vegas | Fecha: Julio 21, 2007 | Comentarios: 1 Comentario
Todos los años, con unos amigos que vienen de fuera, y otros que venimos de dentro organizamos una pequeña excursión. Hacemos de anfitriones. Enseñamos los bonitos rincones de nuestro herrialde y comemos juntos. Este año en la excursión hemos coincidido tres generacioens de vegas, mi padre, mi hijo y yo, con nuestros amigos de guadalajara, con Xabier, el que más sabe de jazz del mundo, y con Patxi Ormazabal que lleva un par de años juntándose a la excursión.
A los postres de la comida se ha planteado la eterna discusión. ¿Qué es jazz? y ahí comienza mi crónica de ayer. Jazz es todo y nada a la vez. Tiene, evidentemente una parte técnica, como bien decía Guillermo. Pero tien también una parte emotiva.
Ayer vimo dos formas muy distintas de concebir el jazz, pero posiblemente igual de valiosas.
Ornette Coleman es un prodigio. Recuerdo que hace unos días un lector publicaba en el diario de noticias un artículo en el que hablaba del acid jazz, de las cavernas, y de la relación entre juventud, rebeldía, creación y marginalidad. Ver a Coleman le haría replantearse todo esto. Se puede innovar, ser revolucionario, coger una melodía y jugar con ella, presentarse con cuatro instrumentos de base y un solo saxo y ser un viejecito esquelético. De esos músicos que hay ue ver porque se tiene la consciencia de que son vidas que se escapan. Cosa aparte es que se monten número con los fotógrafos como si temiesen que la vida se les escapa más rápida si se la cogen en fotografías.
Luego vino el cuarteto de Dave Holland. Evidentemetne es otra forma de entender el Jazz. Pero no creo que nadie en su sano juicio discuta de que lo es.
Los músicos negros acostumbran a ser más rítmicos, y a los blancos les toca un papel más delicado, más melódico. El concierto fue delicado, pero ofreció cosas de las que hay que acordarse. El primero solo del batería, con la sobervia introduccón del propio Holland, fuen un descubrimiento. Para hacer un solo de batería no hace falta meter mucho ruido, y un conjunto de cacharros a los que se golpea son capaces de recrear una melodía.
El vibrafonista tocaba sin partitura. Tenía su atril tan vacío como llena su cabeza y ágiles sus manos. El atril era negro, como su música. En resumen una buena noche, a la que ha seguido una buena mañana y que ha concluido, de momento en una agradable sobremesa. Mañana, pasado, el año que viene seguiremos discutiendo sobre lo que es Jazz y lo que no. Mientras tanto esperemos seguir disfrutando sin tantas preguntas.
#96 | robertoC escrito el Julio 23, 2007 a las 0:06
A mi, personalmente, Ornette Coleman me aburrió un montón. Debe ser eso del free jazz, que el solista hace lo que le viene en gana sin tener en cuenta al resto de músicos. Lo cierto es que la formación con 3 bajos y batería prometía.