¿Y por qué no hablamos?
Autor javier vegas | Fecha: Octubre 3, 2006 | Comentarios: No hay comentarios
Pedimos a los grandes jerarcas de la política que den solución al proceso. Confiamos en ellos. Pero a los que nos dedicamos a la política, y lo hacemos en “la zona oscura”, nos sorprende una y otra vez la escasa categoría que existe en el debate.
Pensamos que nuestra vida depende de decisiones meditatadas, pero cuando vamos profundizando en los rincones del poder, sobre todo si el poder es cercano, nos damos cuenta de que muchas razones no racionales pesan por encima de criterios y principios.
Hoy he tenido ocasión de comprobarlo. Hay quien dice que soy mentiroso. Hay quien dice que soy ladrón. Hay quien dice que me he forrado. Hay quien dice que ha de tenerse cuidado conmigo porque soy un elemento que ha venido a distorsionar un no se qué. Hay quien dice que mi hijo hizo no se que y que como ese no se que es la gota que colma el vaso, a partir de ahí está todo permitido.
Y yo, como un ingénuo, sigo creyendo en el ser humano. A pesar de todo. A pesar de todos. En mis peores momentos me basta ver a mi hija, y recordar como fue en su día mi hijo. Y verlos ingénuos. Y verlos felices, y ser capaz de engañarlos, para hacerlos felices, no para otra cosa.
Y luego descubres, que educar a un hijo es hacerlo malo, es ver como pierde su inocencia, es ver como se hace hombre, o sea, mentiroso, interesado, humano… un ser desilusionado.
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